Batallas mentales.

A mi angel de la guarda lo he mandado, empaquetado con urgencia, al puticlub de la carretera, para que lo desvirguen esos buitres con pechos flácidos y comisuras abiertas que baten sus negras alas, como murciélagos, al amparo de la noche. Hoy no lo necesito, ni siquiera a mi sombra.
No quiero testigos que un día me recuerden los atropellos que cometí una vez contra el universo.
Hoy es día de paranoia, de romper con lo establecido, de pactar con mis demonios una tregua en el olvido.
Esclavo de una libertad manca, me han llevado de la mano por los suburbios de las almas mortales de los hombres acabados, por los subterfugios de sus vidas pasajeras. Y se me han pegado, como lapas, como ventosas, esos asquerosos aromas, esos humos espesos que emanan de sus sesos, de sus vicios, de sus locos afanes y de sus miserables penas.
Los he visto en su salsa, cocinandose a fuego lento en un caldo espeso lleno de tropezones. ¡Y tuvieron la indecencia de invitarme a compartir su podrido alimento, alimento de ratas, de alimañas!. Cree el ladrón que todos robamos.
He salido huyendo, como de un tugurio infectado, sacudiendome los hombros, tapándome la nariz y la boca con el pañuelo que uso para el smoking que ya no me pongo.
Cuando recupere el aliento saldré a la calle, con mi estilográfica recortada, disparando a ráfagas lo que me salga del alma.
Mataré con certeras palabras a todo aquel que no me mire a la cara porque uso gafas, a los que lleven navajas, a los que trafiquen con ideas envenenadas, a los que abusen haciendo ping’s en los directorios de las bitácoras.
No quedará ni un gusano en las manzanas, ni una amenaza en las palabras. Escupiré, si hace falta, más verdades a sus caras. Lo que sea, con tal de parar tanto atropello, tanto chismorreo, tanto desbordarse el cauce del pensamiento. Lo incendiaré todo con la llama de mi ahogo. Después tocaré mi guitarra desde lo alto de la ciudad mientras la contemplo arder.
Cuando el fuego se haya extinguido regresaré a por mi angel malherido que, seguro, tendrá mucho que contarme. Pobrecito.
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4 respuestas a Batallas mentales.

  1. noemi dijo:

    ….a los que abusen haciendo ping’s en los directorios de las bitácoras……. esos son los que mas merecen los balazos 🙂

  2. Southmac dijo:

    hostiaputa, leer estas cosas cuando sale el sol, ahí está el contexto que buscamos como locos. Bien, bien, lo he pillado (o eso creo). De todos modos, lo curioso es que nunca nos cansaremos de bucear en esos barrios oscuros, al menos los que somos como Jostar :Dun saludo totalmente ebrio

  3. El primer párrafo de tu post es sublime, de un lirismo oscuro. Enhorabuena por esas imágenes.

  4. Anonymous dijo:

    ecce homo-carpe diem——————–Noemi, a los que hacen tantos ping’s y muchos otros, ¿a que sí?.—————————————-Southmac, los que nos parecemos en algo a Jostar jamás podremos dejar el lado oscuro, porque nos encanta sacarlo a la luz. Que la fuerza te acompañe.—————————————-A ella y su orgía: Has visitado al Impresentable???. JaJaJa.Besos.

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