No apto para menores de mentes.

El hombre del saco amenazaba venir por la noche si el niño no se dormía. No paraba de llorar porque quería jugar. Era muy tarde y los padres aún no habían cenado. La madre lo intentaba dormir en brazos. En la habitación a oscuras le cantaba mientras lo acunaba. Todavía tenía que hacerle la cena al marido.

El padre estaba tirado en el sofá viendo el futbol e hinchándose de cervezas. Estaba jodido porque todos los compañeros del trabajo habían sacado entradas para ver el partido menos para él.
Su equipo iba perdiendo. El niño seguía llorando, cada vez mas fuerte. Los chillidos se le metían por los oídos, no podía escuchar la televisión.
La madre empezó a perder los estribos. Lo cogió por las axilas y lo zarandeó con fuerza mientras le gritaba que dejase de llorar de una vez.
El niño lloró más aun. La madre le pegó en la cara dos tortas. El niño lloró con más rabia y furia.
El padre escuchaba ahora a los dos, a la madre y al hijo, en la habitación. El uno llorando a todo pulmón y la madre gritando como loca que se callara.
La hermana mayor se despertó con el jaleo. Se fue para el salón restregándose los ojos. El padre la ve entrar por la puerta. Estalla, se desborda su pobre paciencia. Se levanta y se va hacia ella. La agarra con una mano del brazo para que no se escape.
“Tú, que haces despierta a estas horas”, le grita.
Levanta la otra y cerrando el puño lo descarga con demasiada fuerza sobre su cabeza. La niña no es capaz de reaccionar, se priva. El padre le da un tortazo en la cara. La niña se pone morada. El aire no le alcanza los pulmones. Se desmaya. El padre se lleva las manos a la cabeza. Piensa que la culpa es de ella.
Va a la cocina y coje un cuchillo. Vuelve al salon. Ve a la niña. Piensa otra vez que la culpa es de ella. Se encoleriza.
Va hasta la habitacion donde aun sigue llorando el niño. La madre ve entrar al padre con el cuchillo en la mano. Tira al niño en la cunita de madera. Se estrella contra los barrotes. Deja de llorar de golpe.
El marido coge por los pelos a la mujer. Esta lo mira aterrorizada a los ojos sin poder articular sonido alguno. El marido pincha el cuchillo entre sus costillas mientras le dice que la culpa es de ella. Luego lo saca y se lo vuelve a clavar en el estómago, a la altura del ombligo. La mujer cayó al suelo. No gritó nada.
El marido dejó el cuchillo en el estómago de la mujer. Se fue a lavar la cara. Se miró en el espejo a los ojos. Se fue hasta el armario de la habitacion, sacó un arma y apuntandose en la boca apretó el gatillo, después de repetir que la culpa era de ella.

El arbitro pitó el final del partido. Mortimer pagó al camarero su cena. Todos los que estaban alli reunidos, viendo el partido, iban marchandose cabizbajos porque su equipo había perdido.
Al rato el local estaba casi vacío. Mortimer se levantó de la mesa donde había estado cenando y se dirigió a la barra. Ya no habia tanto jaleo. Pidio un café solo. Se lo bebió de dos tragos largos y vibró el movil en su bolsillo.
Era una llamada de la funeraria.

Si…., soy Mortimer……no, no estaba durmiendo………si,………a las tres…………de acuerdo………si señor……….en el coche fúnebre gande………no, no señor…………..la furgoneta de cuatro cuerpos, si……dos adultos y dos niños………si, si……..¿que?……por supuesto……..yo tambien…………hasta luego.

Mortimer pidió un wisky. Se lo bebió de un trago, pagó al camarero y se marchó a hacer su trabajo.
El camarero cambió de canal el televisor. Estaban dando las ultimas noticias. Un marido habia acabado con la vida de su familia y después se había suicidado.
“Puta violencia”, pensó el camarero mientras seguía con sus tareas.

Mortimer paró el motor frente al portal por donde sacaría a los cadáveres. Se bajó del vehículo y abrió la puerta trasera. Sacó cuatro fundas negras y subió al escenario del crimen.
“Hola comisario, que hay de nuevo”.
“Ya lo ves Mortimer, cuatro cuerpos, prefiero no entrar en detalles”.
“Lo entiendo”.
El juez dió orden de levantar los cadáveres y Mortimer comenzó a repartir las fundas negras, una para cada muerto.
Primero puso una junto a la niña que estaba en el salón. Mortimer se arrodilló junto a ella. Cogió sus inhertes manos con cuidado y se las cruzó sobre el pecho.
Un escalofrío le cruzó la espalda. Se levantó y se acercó al cuerpo que estaba en la habitación, el del asesino-suicida. Tenía la cabeza abierta por el boquete del disparo. Mortimer dejó caer una de las bolsas cerca del muerto.
Al llegar a la habitación donde estaba el niño pequeño y la madre, Mortimer sintió un pinchazo en el pecho. Se llevó las manos al corazón y apretó los dientes hasta que pasó el dolor más fuerte y punzante.
Una mano le tocó en el hombro por la espalda y una voz le susurró al oido:
“¿Te encuentras bien Mortimer?”.
Sin volverse para mirar, Mortimer asintió con la cabeza, a la vez que respiraba profundo y soltaba el aire por la boca, como las parturientas con contracciones.
“Estate tranquilo, estoy contigo”, dijo de nuevo la voz.
Mortimer giró la cabeza hacia la fuente de las palabras susurradoras. Pero no había nadie. Sólo vió al comisario hablando con otro en el otro lado del oscuro pasillo.
Mortimer se incorporó y buscó el labavo. Abrió la tapa del inodoro y vomitó toda la cena.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Mortimer. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a No apto para menores de mentes.

  1. Calamity dijo:

    ¿Ves? Por eso yo no quiero tener niños… Qué fuerte tu relato Ecce Homo, muy jevi (y real, para desgracia nuestra).Un besito (y gracias por visitar mi blog :-)), Cal.

  2. Emilio dijo:

    Podría seguir el relato con el tipo esposado posando frente a un sinnúmero de cámaras y micrófonos. El tipo mirando de reojo, murmurando “asi es la vida”, “asi es la vida”. (Cisa que ocurrió hace un par de semanas). Buen cuento.

  3. SilentHades dijo:

    hijos?????…mmm la verdad no sé que decir, buen cuento…. Saludos

  4. alma dijo:

    Me estoy haciendo adicta a las historias de Mortimer,o quizás sea a lo que escribes,bueno,eso da igual,me encanta leerte..beso y abrazo grande.muasssssssssssssss

  5. Cross dijo:

    Una buena historia. Me gusta mucho tu blog y las historias de Mortimer.Un saludo.

  6. Tesne dijo:

    muy buen cuento, aunque debo admitir que al principio estaba renuente a leerlo, por que el post se me hacia como largo, per ovalió la pena.

  7. luna+4a dijo:

    Buen cuento……….Lunaaaaa.blogia.com

  8. patty dijo:

    bonito cuento para no dormir

  9. Cati dijo:

    La paciencia es un don…Buen relato, me gusta.Un besazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s