EL ABISMO.

Hay un abismo en mi interior. Un abismo que no encuentra consuelo ni en la tierra ni en el cielo. Un abismo que no logro llenar, ni con oro ni con esperanzas. He probado con todo y sigo probando con lo demás. Este abismo mueve los cimientos de mi existencia. No permite que nada asiente con esa firmeza que da la seguridad de la ciencia.
Salgo de la madriguera, a costa de mucho esfuerzo, para investigar, para buscar o encontrar un remedio a éste abismo interior que me doblega, que puede con mi curiosidad y que es como un imán que atrae hacia sí todas mis preguntas y desvelos. Decidí hacerle frente, comprenderle y conocerle. Los primeros pasos fueron como bombas que estallaron en mis terrenos. Al abismo no se entra de cualquier modo.
Las fórmulas en uso se han quedado obsoletas ante éste nuevo movimiento interior que se desarrolla constantemente en mi cabeza. Las mismas situaciones cotidianas que antes creía comprender, ahora se vuelven retorcidas, complicadas e ininteligibles. El abismo las rodea y las hace inaccesibles, impenetrables a mis ojos mortales. Todo empeño por alcanzarlas, tan siquiera por rozar su perímetro, se hace doloroso, y el sufrimiento es tal que acabo desistiendo. Me retiro a descansar para recuperar las fuerzas y volver al empeño.
¡Ah, el empeño, motor del mundo!.
Si no fuera por el empeño aún seguiría en pañales. El empeño es de esas cosas que si fuera un libro estaría perennemente en mi mesilla de noche, junto a la cabecera de mi cama.
Estoy empeñado conmigo mismo. Soy mi objeto de estudio. Todo mi empeño está volcado hacia mí. Y no es egocentrismo.
Una vez leí que si quieres conocer al hombre no tienes más que conocerte a tí mismo.
En la medida en que un hombre se conoce a sí mismo puede conocer a los demás en sí mismo.
Pero el abismo siempre está presente, a cada rato, a cada momento. Siempre está ahí, como un Dios porculero que no te quita ojo. Es como tratar de dejar atrás tu sombra. Es imposible. Sólo puedes engañarla durante un tiempo breve; interponiendo un opaco parapeteo entre tú y la luz. Pero es engaño y solamente engaño.
Aquí, en estas lides, la valentía es necesaria y obligatoria. El miedo anda tras cada esquína, tras cada paso que creemos avanzar hacia el abismo. Y el miedo es sutíl, adopta múltiples formas y es capaz de introducirse por el hueco más pequeño. Es incluso capaz de abrir boquetes en cualquiera.
Pero dejemos el miedo, que en definitiva no es más que vana ilusión, y centrémonos en ese abismo oscuro y profundo al que ya voy cogiendo cierta especie de cariño.
Como digo, el abismo supera cualquier espectativa de conquista por la fuerza o por el soborno. Me he dado cuenta de que la mejor manera de acercarse a él es dejándo que te absorba, dejandose atrapar por su infinita naturaleza, por su innegable misterio. Hay que desarraigarse por entero de lo que uno era hasta ese momento y adoptar la informa necesaria para encajar en ese nuevo ser y no desentonar en éste nuevo universo que es regido por escalas diferentes, por diferentes raseros.
Todo suena raro en oídos mal afinados. Preciso es decirlo.
Qué pretendemos con todos nuestros actos, hacia dónde van encaminados todos nuestros pasos, es algo obvio. Todo va encaminado a desviar la atención del abismo del que hablo. Todos lo temen porque no lo conocen; como conocen que dos y dos son cuatro. Algunos pueden vislumbrar de lo que hablo.
Los que desconocen andan armados, siempre a la defensiva ante cualquier asomo de peligro. Si se asoma por sus dominios cualquier cosa que provenga o tenga algo que ver con el abismo dispararán sin preguntar, no vaya a ser que la respuesta les convenza. O les haga transformarse en algo para lo que no están preparados.
¿Quién está preparado para un abismo que va a derrumbar todo su imperio, que lo va a arrasar para dejarle en la más absoluta ruina, en la mas miserable de las miserias?
¿Quién ha de estar preparado sin tener ni idea de lo que recibirá a cambio de perderlo todo?

Esta entrada fue publicada en Interiores. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a EL ABISMO.

  1. Cati dijo:

    No sabes como conozco ese abismo…

  2. La caminante dijo:

    Cuando leo cosas como esta sé que no estoy sola.

  3. Tautina dijo:

    Precioso lugar el tuyo y profundas tus reflexiones. Fue un placer pasear por tu casa. Un saludo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s