A F. Sanchez Dragó (con cariño).

Buscaba desesperadamente
una musa dispuesta,
que le inspirase versos
de segunda mano o nuevos.
Vociferó interiormente
con todas las fuerzas de su mente,
pero sólo contestó el eco;
las mismas palabras, rebotadas
contra las paredes de su cerebro hueco.
Vacío de ideas y simientes,
reescuchando su voz suplicante,
salió de su embeleso,
como la puta del pastel,
sin cortarse un pelo.
¡Todo en vano!,
no halló nada en derredor;
buscando no encontró,
la fuente se secó.
No dio señales de vida,
pareciera no estar ni muerta.
No había pisadas, ni huellas de ella,
ni rastro de miguitas que llevasen
hacia la musa de la inspiración;
esa jodida perra
esa puta ramera,
¡la madre que la parió!.
Al cabo de la espera,
cansado de infructuosas musas
que le inspirasen frases
de inspiración cargadas,
se bajó a la calle
a pillarle al pillo camello
taleguitos buenos de hachis,
para hacerse un globito y subir,
e ir ascendiendo lento,
y meterse por los agujeros
que sobriamente la mente no ve.

Moraleja: “Cuando la inspiración se pierde, la aspiración de la planta la suplanta”.

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Una respuesta a A F. Sanchez Dragó (con cariño).

  1. 3vairado dijo:

    saludo el cambio;un buen vino es una bella musa;

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