El hombre negro.

El hombre negro sonreía. Su sonrisa parecía fresca y sincera y sus enormes dientes blancos deslumbraron a Mortimer. El hombre negro avanzó hasta donde se encontraba Mortimer sin dejar de sonreír en ningún momento. Le tendió la mano e inconscientemente Mortimer se la estrechó con firmeza.
-¿Qué me traes?-, preguntó Mortimer.
-Tengo maría-, dijo el hombre negro.
-Yo ya tengo camello.
-Deberías probar la mía.
-¿Por qué?-, preguntó Mortimer.
-Porque el cambio es para mejor.
-Pues hazte uno y convénceme-, dijo inteligentemente Mortimer.
-No tengo papel-, objetó tristemente el hombre negro.
-Yo tengo-, dijo Mortimer sacando un rollo de papel tamaño cocina.
-¡Hostias!-, dijo el hombre negro, y añadió: -tú no te andas con tonterías.
-En cosa de papeles no puede uno descuidarse, ya se sabe, si pierdes los papeles…- sentenció Mortimer mientras cortaba dos buenos trozos del rollo.
El hombre negro, percatándose de que Mortimer había cortado dos trozos de papel, preguntó: -¿Me curro un dos papeles o nos hacemos uno cada uno?.
A lo cual Mortimer respondió: -¿Es marihuana africana o es marihuana americana?
-Cosecha propia-, respondió el hombre negro abriendo el frodo-bolson que llevaba al cinto.
Un aroma intenso se elevó de la bolsa inundándolo todo.
-Bueno, yo siempre digo que es mejor dos pequeños que uno grande.
El hombre negro se puso a liarlos, hábilmente, uno con cada mano. En un momento ya los tenía hechos. Encendió uno y se lo pasó a Mortimer tras darle las tres primeras caladas. Mortimer dio una calada larga y profunda. Expiró el humo blanco y todo quedó lleno de él. Parecía que estuviera en Londres, en una noche de niebla espesa.
-Cojonudo macho, está de vicio-, dijo Mortimer al apreciar aquel nuevo y maravilloso sabor.
-¡Por el cambio!-, brindó el hombre negro mientras se encendía el otro.
-¡Viva el cambio!-, contestó Mortimer dando una nueva calada.

El teléfono sonó justo antes de que el efecto de la marihuana comenzase a notarse. Mortimer se despertó de un salto del sofá donde se había quedado dormido mientras seguía el informativo especial sobre las elecciones americanas.
-¡Mierda!, el puto teléfono siempre me tiene que despertar en el momento clave, justo cuando iba a saborear el cambio. Este sueño ha sido un aviso. Habrá que cambiar de camello.

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2 respuestas a El hombre negro.

  1. Rafa MJ dijo:

    El cambio sería dejar la marihuana. Cambiar de camello no cambia las cosas.

  2. Anonymous dijo:

    ni caso al rafa. Te as currado una historia de los mas guapa. Sigue asi tio.

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