Un acto heróico.

No hay más que vanidad en todos los actos humanos, no hay más que mentira y difamación, opiniones burdas, hasta las más ilustres. No hay sentido, no hay propósito, todo está carente de dirección, todo adolece de fallas, todo es fallar y errar, errar y volver a fallar. Como cabezas de martillos vamos dándonos contra los yunques que nos salen al ruedo. Al limitado mirar se le suma la vergüenza y la mezquindad, la subyugación de la mente a través de flagelos y flagelos que han ido minando la escasa, ya de por sí, inteligencia humana.
Qué de libros escritos, muchos de ellos concienzudamente pensados. Al tiempo sale otro volumen que rebate más concienzudamente lo que había rebatido muy concienzudamente el autor concienzudo primero, y así sucesivamente. Lo mismo pasa con los records olímpicos, con las competiciones nacionales, con las marcas regionales, y también pasaba con los campeonatos de chapas de mi barrio. Siempre viene alguien que es más guapo y más listo que tú, me diría Darwin si hubiese sido mi padre. Mi hijo me diría, Diyievoluciona papá, no seas un pokemon del montón, o algo así.
Con las corrientes de pensamientos corrientes hay que bregar a diario en este mar agitado y oleoso que mezcla todo en sus tripas; lo divino con lo humano, la velocidad con el tocino, el Baileys con la tónica…
De qué ha servido, para qué sirve que te desgañites, que te dejes los dedos en las teclas, los ojos en los libros, las orejas entre los muslos de una cualquiera… ¿De que nos vale todo?, ¿para qué vale nada?.
Seguimos, cual borregos al pastor, como idiotas, cualquier vaga idea sin pensar demasiado, peleando como imbéciles por imbecilidades que ni siquiera nos atañen.
Hay cosas que no pueden pasarse por alto, hasta el Papa y el Dalai Lama cagan, de ésto parece no querer darse cuenta nadie. Qué coño es la salvación si estamos ya viviendo en el infierno, como poco en el purgatorio, pero no en ningún cielo. Por qué no lo estamos ya, cuando afirmamos que sabemos tanto, que vamos a la vanguardia en la evolución y el desarrollo, que somos la pera de la limonera… Ya hemos sido juzgados.
Bla, bla, bla, mucha palabrería, muchos discursos, unos duros, otros lentos, muchos violentos, y pocos con una pizca de asomo de intelecto, de ese, del bueno, que parece ser que lo desconocemos. Y al final todo será para nada, todo quedará en borrajas, con un día que pase y salga de nuevo el Sol, todo lo dicho, todo lo anunciado quedará en nada. Todo habrá sido una ilusión, seguiremos a nuestra condena, que es la rutina, seguiremos cagando, como el Papa y como el Dalai Lama, a la misma hora, más o menos; yo lo suelo hacer tras el café de la mañana, son otras rutinas, adquiridas a base de repetirlas una y otra vez desde la infancia. Dichosos aquellos que son capaces de dominar sus esfínteres a placer y tiempo, porque jamás llevarán palominos en los gayumbos.
Iremos hacia donde la animalidad nos lleve, una y otra vez, siempre en manada, siempre dependientes, siempre obligados por la voz de la necesidad y la llamada de la naturaleza. La vida se reduce a eso y, entre medias, hacemos con que pensamos, con que amamos, con que… leemos, qué más da, ya he dicho que no sirve de nada el desgañitamiento, ni la saturación por repetición, ni los petardos en el culo.
Lo que vale no lo sé, ni lo sabe nadie, en eso nos podemos comparar todos, los más listos, que son los tontos, y los tontos, que son los listos. Así anda todo, confundido, revuelto. No hay orden ni Dios que lo ponga. Por eso está el libre albedrío tan desordenado, tan perdido por entre el montón de otras cosas, que no sabemos dónde empieza la libertad del otro, ni la nuestra donde acabará, y hay muchos que ni siquiera creen tener libertad, en oposición a los que creen tenerla y que son los más esclavos.
Estando mis cojones calientes…, piensan los que pueden éstos dichos pensar, y los pobres e ignorantes los imitan alrededor de un bidón encendido, alimentado con la basura de aquellos que pueden, porque tienen sobras, tirar la basura.
A veces, entre los escombros, florece alguna planta, tímida, sola, rodeada de nada. Pero acaba siendo pisoteada, o secada por el Sol, o arrancada por la curiosidad infantil, y entonces la normalidad gris vuelve a cubrirlo todo, para que no quede rastro de atonía, para que todo vuelva a la monotonía, al ritmo unísono, cual marcha militar hacia la decadente oscuridad del amorcillamiento cerebral, a la neblina pantanosa que cruza el entrecejo desde que despertamos hasta que caemos derrotados en el lecho.
Salvemos a Wily, y al Fog, y a Chiquito de la Calzada, y al Papa, al Dalai Lama y también a San Roque, y, por qué no, a su perro sin rabo, salvemos al mundo de su cagalera, y de los Ramones Rodriguez, salvémonos todos de ésta diarrea mandándolo todo a hacer puñetas, o, por aproximación lingüística y física, a tomar por culo, será por maneras.
Todo a la basura, todas las ideas, todas las filosofías, todas las patrañas que nos obligaron a estudiar en la escuela y que no nos sirvieron mas que para toser y escupir mientras intentábamos tragarlas, todo a la mierda.
Sólo después se sabrá lo que ocurrirá a continuación…
Esta entrada fue publicada en Alas, Des-varios, Enfados. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un acto heróico.

  1. estoy de acuerdo contigo en lo que expresas en tu post… me encantaria que pases por nuestra pagina y dejes tu opion,,,,ya que vale mucho para nosotros

  2. ep dijo:

    lo q viene a continuación será de lo mismo… felizmente el espiritu crítico no se amedrenta.

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