Los negocios sucios de los gobiernos.

esto es un extracto de: 500 años de difusión de las drogas por el capitalismo.

Las drogas se difunden y promocionan con el mismo origen del capitalismo; y se prohiben con la entrada del capitalismo en su fase monopolista e imperialista. Su objetivo es controlar, reprimir y, finalmente, destruir físicamente a la clase obrera. No es un fenómeno actual sino con cinco siglos de historia, los suficientes como para conocerlo perfectamente. Y siempre ha funcionado de la misma forma: primero se promociona y luego sé prohibe. Pero no se prohibe para restringir su consumo sino para someter al consumidor a la policía. Nunca jamás la prohibición ha significado reducción en el comercio de drogas y, por tanto, el problema no está ni en la legalización ni en la prohibición.

Hoy nos presentan la droga como un problema proveniente del Tercer Mundo, de los países subdesarrollados (Colombia, Pakistán, Tailandia, etc.). La droga no es ajena al capitalismo y, más en concreto, su difusión proviene de una política deliberada de los países más desarrollados y no al revés. Es un fenómeno de destrucción masiva de personas que sólo es posible bajo un sistema tan desarrollado y extendido como el capitalismo actual.

El tráfico de drogas no existiría en la escala actual sin las sociedades anónimas, las cuentas numeradas, los paraísos fiscales y todos los demás mecanismos del sistema financiero internacional que permiten mover ingentes cantidades de divisas en muy pocos minutos y de forma anónima. Nadie quiere tocar la droga, pero nadie rechaza sus dividendos porque el dinero no tiene color. Los que administran los capitales del mercado negro no son los que trafican, sino expertos financieros que trabajan por cuenta ajena. La droga y sus dividendos se mueven como pez en el agua por los circuitos capitalistas internacionales.

El capitalismo no puede luchar contra la droga porque no puede luchar consigo mismo. Hay que luchar contra la droga luchando contra el capitalismo, que es un sistema económico moribundo, decadente, en descomposición. Hay que transformar sus proyectos de muerte en un proyecto de vida. Y todavía ninguno de esos expertos ni ninguno de esos «alternativos» nos ha dicho una palabra de esto, que es lo esencial.

Pablo Kundt.

fuente: http://lahaine.org

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Humor-grafico, NOM/NWO, Politiqueo, Salud. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s